Compliance a medida: Cómo elegir el modelo adecuado para que la integridad acompañe el crecimiento de tu empresa
Por Dra. Cecilia Rodríguez Wanderley y Dra. Laura Poletti
Venimos conversando temas que nos llevan ahora a profundizar en Compliance.
La realidad nos demuestra que, cuando una PyME empieza a crecer, aparece una pregunta incómoda
- Durante años la empresa funcionó bien.
- Los socios se conocen.
- Los proveedores son los mismos de siempre.
- Las decisiones pasan por pocas personas.
- Los problemas se resuelven hablando.
Hasta que un día aparece una exigencia nueva:
- un cliente internacional solicita una due diligence;
- un banco pregunta por políticas internas;
- una licitación requiere un programa de integridad;
- un inversor quiere entender cómo se gestionan los riesgos.
Y entonces surge la pregunta: ¿Necesitamos Compliance?
La respuesta correcta suele ser otra: ¿Estamos preparados para crecer sin depender exclusivamente de la confianza personal?
El error más frecuente: copiar modelos que no corresponden
Muchas PyMEs creen que implementar compliance significa replicar estructuras de multinacionales.
- Canales sofisticados.
- Comités complejos.
- Políticas interminables.
- Oficiales de cumplimiento dedicados.
La consecuencia suele ser previsible: un sistema costoso, burocrático y desconectado de la realidad del negocio.
Ahora bien, les contamos que La Ley 27.401 propone otro camino.
Los programas deben ser proporcionales al tamaño, actividad, riesgos y capacidad económica de cada organización.
La pregunta es entonces, ¿Qué necesita mi empresa para gestionar sus riesgos reales?
Antes de nombrar un Compliance Officer hay que responder una pregunta más importante
¿Quién gobierna los riesgos? Porque compliance no es un área. Es una responsabilidad. Y esa responsabilidad comienza en la dirección. Un código puede redactarse. Una política puede aprobarse. Un canal puede contratarse, y si la conducción de la empresa no acompaña, el programa se convierte en un documento más.
Por eso la conversación valiosa sobre compliance debería comenzar en el directorio, en los socios o en la familia empresaria.
- No en Recursos Humanos.
- No en Legales.
- No en Auditoría.
Compartimos con ustedes los cinco modelos posibles que encontramos aplicables:
- Responsable interno dedicado
Para organizaciones con estructuras más complejas o reguladas.
- Responsable interno part-time
Frecuente en PyMEs donde el conocimiento del negocio resulta clave.
- Compliance as a Service
Ideal para empresas que necesitan expertise sin asumir estructuras permanentes.
- Modelo híbrido
Nuestra experiencia muestra que suele ser la alternativa más eficiente para empresas medianas.
- Compliance compartido
Una solución inteligente para grupos empresarios o cámaras sectoriales.
En nuestras Empresas familiares: tenemos un desafío adicional
En empresas familiares los riesgos suelen tener una particularidad, No siempre nacen de la mala fe, sino que muchas veces nacen de la confianza.
La ausencia de reglas claras puede generar:
- conflictos de interés no identificados;
- decisiones concentradas;
- incorporación informal de familiares;
- falta de segregación de funciones;
- dependencia excesiva de determinadas personas.
Por eso el compliance bien implementado no burocratiza. Ordena. Y cuando el orden aparece, los vínculos dejan de cargar responsabilidades que no les corresponden.
El Compliance Officer como traductor del riesgo
Nos gusta pensar que el Compliance Officer moderno no es un policía corporativo. Tampoco un auditor. Mucho menos alguien que solo dice “no”.
Su verdadero valor está en otra parte. Es quien ayuda a transformar riesgos difusos en decisiones concretas. Es quien permite anticipar problemas antes de que se conviertan en crisis. Es quien conecta estrategia, ética y gestión. Y en las PyMEs muchas veces ese rol puede ser asumido por una persona externa que aporte independencia, experiencia y mirada transversal.
Qué vemos en las empresas que mejor evolucionan
Las organizaciones que logran profesionalizarse no empiezan por tener más controles. Empiezan por hacerse mejores preguntas.
- ¿Qué decisiones dependen hoy de una sola persona?
- ¿Qué pasaría si mañana un cliente importante nos pidiera una due diligence?
- ¿Tenemos identificados nuestros principales conflictos de interés?
- ¿Quién supervisa los riesgos de la empresa?
- ¿Qué temas importantes nadie está conversando?
Un modelo simple para comenzar
Si tu empresa está dando sus primeros pasos, no empieces por un manual de 100 páginas.
Empezá por cinco elementos:
- Código de conducta.
- Política de conflictos de interés.
- Canal de consultas o reporte.
- Capacitación anual.
- Responsable claramente identificado.
La sofisticación vendrá después. La cultura empieza mucho antes.
El crecimiento suele celebrarse. La prevención rara vez, sin embargo, las empresas que trascienden generaciones entienden algo fundamental: Lo urgente hace crecer y lo preventivo permite sostener ese crecimiento.
El compliance no es un costo. Es una herramienta de gobierno. Y como ocurre con todo buen sistema de gobierno, su verdadero valor aparece cuando evita problemas que nunca llegan a ocurrir.